Blog · 19/08/2026

¿Cuánto cuesta una web en Lleida?

Sin tarifas cerradas ni cifras infladas: qué mueve realmente el precio de una web y por qué el nuestro empieza en 290 €.

Es de las preguntas que primero nos hacen, y tiene todo el sentido: nadie debería encargar algo sin saber, al menos, por dónde se va a mover el precio. Aquí va la respuesta sin cifras infladas ni un "depende" que no aclara nada.

Etiqueta de precio con un signo de interrogación sobre el boceto de una web

Por qué no hay una tarifa cerrada

Un precio fijo obligaría a inflarlo

La web de una peluquería y la de un hotel con reservas online no cuestan lo mismo, y publicar un número único obligaría a subirlo para cubrir el caso más caro — pagando de más quien necesitaba menos. Por eso solo publicamos el suelo: webs desde 290 €. A partir de ahí, miramos tu caso y te decimos una cifra real, no una orientativa que luego cambia.

Lo que realmente mueve el precio

Cuatro preguntas antes de dar una cifra

  • Cuántas páginas necesitas. Un negocio con un solo servicio no necesita lo mismo que uno con varias líneas de negocio o varias sedes.
  • Si hace falta reservas o citas. Un sistema donde el cliente elige día y hora suma trabajo frente a una web solo informativa.
  • Si va en un idioma o en dos. Castellano y catalán a la vez es más contenido que escribir y mantener.
  • Si partes de cero o de una web antigua. Trasladar contenido de un sitio que ya existe lleva su propio trabajo, distinto al de escribir todo desde el principio.

Un negocio local con una web sencilla y sin reservas suele quedarse cerca del suelo. Cuanto más se aleja de eso, más sube — pero siempre te lo decimos antes de empezar, no a mitad de proyecto.

Las opciones que existen

Constructor online, freelance o estudio: qué cambia entre uno y otro

Antes de fijarte en el precio de nadie en concreto, conviene entender qué compras con cada opción. No hay una que sea la "correcta" para todo el mundo:

  • Constructores tipo Wix o Squarespace. Son baratos de entrada y puedes montarlo tú mismo en un fin de semana. A cambio, el diseño se nota genérico, el SEO suele quedar limitado a lo que la plantilla permite, y con el tiempo pagas una cuota mensual que no baja aunque la web apenas cambie.
  • Un freelance. Suele ser más barato que un estudio y trabajas con una sola persona. El riesgo está en la disponibilidad: si esa persona coge otro proyecto grande, se pone enferma o simplemente deja de responder, tu web puede quedarse colgada a mitad de camino.
  • Una agencia grande. Suele ofrecer más servicios y estructura, pero también tarifas pensadas para empresas de otro tamaño, con comerciales y gestión de proyecto que encarecen cada hora sin que necesariamente mejore el resultado final para un negocio local pequeño.
  • Un estudio pequeño especializado. Un punto intermedio: precio más ajustado que una agencia grande porque no hay esa estructura que mantener, pero con un proceso definido en lugar de depender de la disponibilidad de una sola persona sin respaldo.

Ninguna opción es mala por sí sola. Lo que importa es que la elijas sabiendo qué ganas y qué renuncias en cada una, no solo mirando el número final.

Antes de firmar nada

Preguntas que conviene hacer a cualquier proveedor, sea quien sea

Da igual si terminas trabajando con nosotros o con otra persona: estas preguntas te ahorran sorpresas después.

  • ¿El dominio y el alojamiento van a mi nombre? Si la web queda a nombre del proveedor, dependes de él para siempre, aunque quieras irte.
  • ¿Qué pasa si quiero cambiar de proveedor más adelante? Pregunta explícitamente si te entregan los archivos y accesos sin coste extra.
  • ¿Qué incluye exactamente el precio? Diseño, textos, fotos, SEO técnico básico, formulario de contacto: pide que te lo detallen por escrito, no de palabra.
  • ¿Hay coste de mantenimiento después? Una web sin mantenimiento se queda desactualizada y, con el tiempo, insegura. Pregunta cuánto cuesta y qué cubre.
  • ¿Hay permanencia? Si te obligan a quedarte un año mínimo, es una señal de que el servicio necesita atarte para que no te vayas.

Un ejemplo hipotético: imagina un taller mecánico al que le presupuestan una web "desde 150 €" y, al preguntar, resulta que ese precio no incluye ni los textos ni las fotos ni el dominio, que hay que comprar aparte. El precio real acaba siendo el doble o el triple. No es ilegal, pero si no se pregunta antes, se descubre tarde.

Lo que casi nadie menciona

Los costes que siguen después de publicar la web

El precio de construir la web es solo una parte. Después hay costes que continúan, los lleve quien los lleve:

  • El dominio. Se renueva cada año, con un coste bajo pero real.
  • El alojamiento (hosting). Es lo que hace que la web esté disponible las 24 horas; tiene un coste mensual o anual.
  • El certificado de seguridad (HTTPS). Hoy en día es casi siempre gratuito, pero hay que mantenerlo activo.
  • Actualizar contenido. Precios, horarios, fotos: si nadie los cambia con el tiempo, la web envejece sola aunque el diseño siga siendo bueno.
  • Copias de seguridad. Sin ellas, un fallo técnico o un ataque puede borrar años de contenido de un golpe.

Por eso, cuando comparamos precios, tiene más sentido mirar el coste total del primer año —construcción más mantenimiento— que solo el precio de salida. Puedes ver qué incluye exactamente cada plan y el mantenimiento mensual, sin sorpresas después.

La otra pregunta habitual

¿Por qué cuesta menos que en otros sitios?

No hay truco: no cobramos menos por hacer menos. Trabajamos con herramientas propias en vez de plantillas compradas, no hay comerciales ni oficina que pagar, y construimos webs ligeras que no arrastran código que tu negocio no necesita. Lo que no recortamos: el tiempo de entender tu negocio, el diseño a medida y los textos.

Ver qué incluye cada plan

Lo que no debería sorprenderte después

Sin permanencia y sin cargos que aparecen de la nada

Se paga mitad al empezar y mitad al publicar. El mantenimiento es mensual y puedes dejarlo cuando quieras. Y la web es tuya: el dominio va a tu nombre, y si algún día quieres llevártela a otro sitio, te la entregamos sin poner pegas.

Todo este proceso sigue el mismo esquema que explicamos en cómo trabajamos: primero analizamos tu negocio, después diseñamos, construimos, lanzamos y seguimos midiendo qué pasa una vez publicada. El presupuesto que te damos responde a esas cinco fases, no a un número sacado de una tabla genérica.

Dinos qué necesita tu negocio y te damos una cifra real.

Antes de hablar de precio, analizamos tu presencia digital gratis y te enseñamos qué se puede mejorar. Es tuyo aunque no nos contrates.

Escríbenos por WhatsApp