Es de las preguntas que primero nos hacen, y tiene todo el sentido: nadie debería encargar algo sin saber, al menos, por dónde se va a mover el precio. Aquí va la respuesta sin cifras infladas ni un "depende" que no aclara nada.
Por qué no hay una tarifa cerrada
Un precio fijo obligaría a inflarlo
La web de una peluquería y la de un hotel con reservas online no cuestan lo mismo, y publicar un número único obligaría a subirlo para cubrir el caso más caro — pagando de más quien necesitaba menos. Por eso solo publicamos el suelo: webs desde 290 €. A partir de ahí, miramos tu caso y te decimos una cifra real, no una orientativa que luego cambia.
Lo que realmente mueve el precio
Cuatro preguntas antes de dar una cifra
- Cuántas páginas necesitas. Un negocio con un solo servicio no necesita lo mismo que uno con varias líneas de negocio o varias sedes.
- Si hace falta reservas o citas. Un sistema donde el cliente elige día y hora suma trabajo frente a una web solo informativa.
- Si va en un idioma o en dos. Castellano y catalán a la vez es más contenido que escribir y mantener.
- Si partes de cero o de una web antigua. Trasladar contenido de un sitio que ya existe lleva su propio trabajo, distinto al de escribir todo desde el principio.
Un negocio local con una web sencilla y sin reservas suele quedarse cerca del suelo. Cuanto más se aleja de eso, más sube — pero siempre te lo decimos antes de empezar, no a mitad de proyecto.
La otra pregunta habitual
¿Por qué cuesta menos que en otros sitios?
No hay truco: no cobramos menos por hacer menos. Trabajamos con herramientas propias en vez de plantillas compradas, no hay comerciales ni oficina que pagar, y construimos webs ligeras que no arrastran código que tu negocio no necesita. Lo que no recortamos: el tiempo de entender tu negocio, el diseño a medida y los textos.
Lo que no debería sorprenderte después
Sin permanencia y sin cargos que aparecen de la nada
Se paga mitad al empezar y mitad al publicar. El mantenimiento es mensual y puedes dejarlo cuando quieras. Y la web es tuya: el dominio va a tu nombre, y si algún día quieres llevártela a otro sitio, te la entregamos sin poner pegas.
Dinos qué necesita tu negocio y te damos una cifra real.
Antes de hablar de precio, analizamos tu presencia digital gratis y te enseñamos qué se puede mejorar. Es tuyo aunque no nos contrates.